Perro Solitario

Gambuza de la Nao Victoria

Gambuza de la Nao Victoria

Por Ángel Montalbán

A veces debes estar lejos para entender como son las cosas…a veces debes convertirte en perro solitario…

La necesidad de buscar un lugar en la que no me sintiera atrapado por Internet, me llevó a embarcarme en este trayecto. Tan sólo una semana me ha hecho olvidar esa sensación de esclavitud que me suponía estar pendiente de unas redes sociales que al igual que la vida real, debes y tienes que cuidar, mimar y amar.

En la Nao Victoria todo es relativo, todo se dilata en el tiempo, entras en la burbuja de la convivencia más pura. A modo de reality, convives con personas muy distintas a ti, pero a la vez cercanas. Puede que sea un patrón, que esta experiencia haga que se establezcan lazos fuertes con los diferentes tripulantes y compañeros de travesía.

Es curioso cómo empiezas a valorar cosas que tienes; a mis compañeros de comunicación de abordo de la Nao y a mí, se nos presenta un reto nuevo: trabajar con un blog iniciado justo el primer día que nos conocimos, los tres tenemos ganas de compartir nuestras experiencia, nuestras impresiones, nuestras ganas y que el resto pueda disfrutar de una profesión que nos apasiona y que en tiempos tan difíciles no se presentan muchas oportunidades profesionales de demostrar lo que valemos.

Tú, seguidor de batallas, no sabrás al leer estas notas de estos piratas/vikingos de la nave negra, que para que puedas disfrutar de esto nos recorremos gran parte del centro de Málaga, esta ciudad costera que nos acoge durante estas semanas. Nuestra batalla es encontrar un local con wifi para poder compartir fotos, impresiones, trabajos de los componentes de la Nao. Es curioso despertar en una litera compartiendo habitación con otras cinco personas, intentar no hacer ruido y subir a cubierta y ver amanecer. Un sin fin de pensamientos cubren mi cabeza. Sabes que tienes que programar varias cosas antes de ser libre de tus funciones.

La Nao se convierte en un ser vivo que debes cuidar, mimar, reparar para que el público pueda apreciar su grandeza.”Si… una réplica, si… a escala 1:1, si… dio la vuelta al mundo, si… soy tripulante….acérquese y vea la nave”. Ayer fue un día duro en la taquilla, atiendes a un público que se fascina por un barco, “barco pirata”, según los niños, pero tan grande y maravilloso como su historia. Es apasionante ver las caras de los visitantes, leer en sus rostros la curiosidad, la indignación, la decepción, la pasión, el sueño y la imaginación.

Aliquid stat pro aliquo

Aliquid stat pro aliquo

Sus maneras de andar, de caminar, las risas a la hora de comer, las broncas cuando algo sale mal, las ganas que salga todo. Es curioso como mis compañeros del departamento de comunicación se atreven con retos y dejan entre las cuerdas las posibilidades de publicitar este barco que, como dijo un compañero en otra entrada, formas parte de la historia. A esto le añado un matiz mejor: esto forma parte de mi historia, y por ello me siento obligado a compartir estas palabras, pues sé que las cosas se deben decir en su debido momento. Este es el momento de decir que todo el que necesite desconectar de una sociedad competitiva venga al barco, lo visite, y como dicen mis compañeros se conviertan en piratas, pero en piratas de corazón libre. Se quiten sus camisetas, dejen atrás sus miedos y alcen una buena cerveza y griten cuan vikingo ¡sigo vivo!

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